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Cine - Talento emergente

MEMORIAS DE UN CUERPO QUE ARDE 

MEMORIAS DE UN CUERPO QUE ARDE 

Auditorio Euquerio Guerrero
General, $40.00; comunidad universitaria e INAPAM, $20.00
Varios horarios

17:00 y 19:00 h



Antonella Sudasassi Furniss | Costa Rica-España | 2024 | 90 min | B15

D y G: Antonella Sudasassi Furniss. F en C: Andrés Campos. M: Juano Damiani y Valeria Castro. E: Bernat Aragonés. Con: Sol Carballo, Paulina Bernini, Juliana Filloy, Liliana Biamonte, Juan Luis Araya Sánchez, Gabriel Araya Herrera. CP: Substance Films, Playlab Films. Prod: Estephania Bonnett, Manrique Cortés, Antonella Sudasassi Furniss. 

Ana, Patricia y Mayela deciden que la vida no es sólo un archivo de recuerdos y emprenden un viaje a través de sus memorias para contar su historia, sus secretos, sus deseos, sus anhelos. En un acto de valentía íntima, desafían las expectativas sociales y se embarcan en una travesía personal para reclamar su libertad, su cuerpo y su derecho a sentir y gozar, demostrando que el deseo no tiene fecha de caducidad. La directora Antonella Sudasassi desarrolla una obra que mezcla testimonios reales y una puesta en escena guionizada, creando un diálogo colectivo que nos invita a reflexionar el camino que recorrieron nuestras ancestras para que hoy en día nuestra vida sea distinta y mejor a la de ellas.

Premios y festivales
2024 Colón de Plata a la Mejor Dirección. Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. España. | Premio a Mejor Película, Mejor Guion, Mejor Dirección. Festival Internacional de Cine ÍCARO. Ciudad de Guatemala. | Premio del Público de la sección Panorama. Festival Internacional de Cine de Berlín. Alemania | Premio del Público. Festival Internacional de Cine de Busan. Corea del Sur. 

Antonella Sudasassi Furniss
San José, Costa Rica
Directora de cine costarricense de origen italiano. Es licenciada en Comunicación por la Universidad de Costa Rica, con especialización en fotografía y diseño.

Crítica
Memorias de un cuerpo que arde (2024), dirigida por Antonella Sudasassi Furniss, convoca una observación cautelosa pero reveladora de la corporalidad y su memoria. La película, desde la sencillez y la intimidad, dirige la mirada y la escucha hacia los relatos personales de las abuelas de la directora.
En esta obra, el quehacer cotidiano permite que los pensamientos dialoguen con las memorias de eso que fue y de aquello que nunca ocurrió, como un deseo inconmensurable y oculto que se experimenta en una soledad nostálgica. Se trata de una conversación íntima en la que el cuerpo narra su propia historia, da cuenta del paso del tiempo y reproduce experiencias que irradian sabiduría.

Entonces, ¿qué es la nostalgia de lo que nunca fue sino una ficción que se construye a través del relato compartido en voz alta? ¿Qué es la voz documental sino una oportunidad para potenciar la imagen? A partir de estas preguntas, la película se concibe como un ejercicio híbrido que explora la potencialidad y el diálogo entre la ficción y el documental. En este ejercicio las categorías seden para dar lugar a la exploración de las cualidades de la oralidad y la performatividad.

En Memorias de un cuerpo que arde, la estructura narrativa se desmarca de la fórmula tradicional, evitando, en la medida de lo posible, ordenar las memorias de manera cronológica. Por el contrario, propone una estructura de resignificación del pasado a partir de la emulación de la forma en que los recuerdos se organizan en la mente, mediante asociaciones libres, repeticiones, silencios e intencionalidad emocional.

Esta lógica fragmentaria produce una sensación de proximidad con los cuerpos que se narran en escena. Al renunciar a una progresión lineal, la película se sitúa en un espacio de cercanía afectiva donde el tiempo cede y el recuerdo cobra vida. Así, la estructura misma se convierte en una extensión del cuerpo donde pasado, deseo y presente coexisten.

Además de la memoria, la sexualidad femenina es otro tema relevante en la película. Este concepto se articula como un hilo conductor inherente a la progresión natural de la vida. Memorias de un cuerpo que arde muestra, a partir de la escucha activa de las experiencias comunes entre las protagonistas, cómo el cuerpo en vejez también es un territorio reapropiado donde es posible experimentar placer. Aquí el cuerpo siente, recuerda y desea con fuerza, contrastando con los estereotipos de representación hegemónica donde placer femenino es compatible solo con la juventud.

Sudasassi Furniss examina con intimidad y sensibilidad la voz que emerge de la memoria del cuerpo para ofrecer una obra que reflexiona sobre universalidad de las historias personales. La directora estructura la narrativa a partir de la empatía y de una mirada ética para recordarnos que inevitablemente el tiempo dejará sobre el cuerpo huellas que nos dotarán de identidad y que serán testimonio de lo vivido, de lo deseado, de lo sentido y, también, de lo olvidado.

Paola Parra Solorio
Cineteca Nacional
Ciudad de México, 03 de febrero de 2026

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